me siento gorda y deprimida

¿Qué realmente significa cuando dices “me siento gorda?

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Si eres mujer, probablemente hayas estado pensando en tu cuerpo en algún momento durante las últimas 24 horas. Puede haber sido en lo que respecta a la salud y el estado físico; tal vez estaba relacionado con el ejercicio o la alimentación. Dada la cultura dietética sesgada contra la grordura en la que vivimos, probablemente también hayas pensado en algún momento: “Me siento gorda” o, peor aún, “Me siento gorda y fea”.

Sin embargo, como bien sabrás, la gordura no es un sentimiento. Entonces, ¿qué significa cuando dices “me siento gorda”? En esta publicación, analizaremos más de cerca de dónde proviene “sentirse gorda”, entenderemos cómo nunca se trata de tu cuerpo y cómo comenzar a liberarte del odio al cuerpo y el estigma del peso. Y aunque los análisis de este post se hacen basados en las experiencias vividas por las mujeres, ya que han sido el grupo que más ha sentido el estigma del peso, se reconoce que los hombres también cada vez más son afectados por los ideales corporales.

Muy Importante: En este sitio web, celebramos la diversidad corporal. Honramos las diferencias de tamaño, raza, etnia, género, discapacidad, orientación sexual, religión, clase y otros atributos humanos, de acuerdo con los principios de Salud en Todas las Tallas (HAES, en inglés). Aquí, el término “Gordo” se usa en esta publicación como un término descriptivo, como “bajo”, “alto”, “rubio”, “morena”, etc., sin ninguna connotación peyorativa.

la gordura no es un sentimiento
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Entendiendo las raíces de “Me siento gorda”

Como una mujer latina de 5’0, con forma de pera (pequeño busto, caderas anchas, muslos gruesos y trasero grande), nunca he encajado en el tipo de cuerpo delgado e “ideal”. Sin embargo, reconozco que vivo en un cuerpo más pequeño, privilegiado, y no pretendo tener la experiencia vivida de alguien en un cuerpo más grande. Pero, sé lo difícil que puede ser hacer las paces con tu cuerpo, siendo alguien que todavía está lejos del “ideal”, y también he luchado con ésto. Esta cultura está construida para vendernos inseguridades corporales desde el principio.

Aprender a respetar y cuidar tu cuerpo tal como es ahora es sumamente complicado, pero SI vale la pena. Y aunque sé que lo más probable es que no te liberes de tus malos pensamientos sobre tu cuerpo con solo leer esta publicación, espero que al generar conciencia sobre el origen de los pensamientos acerca de tu cuerpo, te ayudará a comenzar en el camino hacia la bondad corporal, el respeto y la liberación.

Decodificar el lenguaje corporal negativo también es vital para aprender a cambiar nuestro lenguaje y eliminar el sesgo anti-gordura en torno a la diversidad de tallas. Ten en cuenta: cuanto más asociamos la palabra “gordo” con “malo”, más perpetuamos el estigma del peso. Echa un vistazo a este iluminador artículo de Your Fat Friend.

Y ahora, ponte cómoda mientras echamos un vistazo a las raíces de los malos pensamientos corporales para comenzar a desafiarlos y, en última instancia, superarlos.

¿De dónde vienen los problemas de imagen corporal?

Para empezar, para aprender a descifrar lo que hay detrás de los pensamientos de “me siento gorda”, necesitamos echar un vistazo de dónde vienen estos pensamientos y creencias. Vamos a sumergirnos.

En la sociedad occidental contemporánea, la delgadez es un bien muy codiciado. Es deseada e idolatrada en campañas de marketing, revistas de belleza, cine, televisión, medios de comunicación; es un requisito implícito para la autoestima y el atractivo de las mujeres. Las mujeres son adoctrinadas con la idea de que su valor como seres humanos radica en la esbeltez de sus cuerpos, hasta el punto de que la búsqueda de la delgadez ha reemplazado a la búsqueda de la salud.

Como se indica en el libro de lectura obligada Cuando las Mujeres Dejan de Odiar Sus Cuerpos, el odio al cuerpo, un síndrome que las autoras denominan “Fiebre del Cuerpo Malo”, se considera una evidencia central y explícita de la opresión continua de las mujeres. La “fiebre del cuerpo malo” también está en la raíz de no poder aceptar el hecho de que hacer dieta es inútil y peligroso.

Está claro… que el odio de nuestra cultura hacia la grasa está indisolublemente ligado a nuestra ambivalencia cultural sobre la fuerza y el poder de las mujeres. El odio al cuerpo de una mujer es su versión interiorizada de la misoginia cultural. Se dice a sí misma todos los días que su cuerpo está mal y que ocupa demasiado espacio en el mundo.

Jane H. Hirschmann y Carol H. Munter, When Women Stop Hating Their Bodies

El mito de la belleza del ideal delgado

En otro libro de lectura altamente recomendada, El Mito de la Belleza, la autora Naomi Wolf escribe: “Estamos en medio de una reacción violenta contra el feminismo que utiliza imágenes de la belleza femenina como arma política contra los avances de las mujeres: el mito de la belleza. Es la versión moderna del reflejo social vigente desde la Revolución Industrial. A medida que las mujeres se liberaban de la mística femenina de la domesticidad, el mito de la belleza ocupaba su terreno perdido, expandiéndose queriendo continuar con su labor de control social”.

La obsesión por el cuerpo no siempre existió. De hecho, como explica Wolf: “La mayoría de nuestras suposiciones sobre la forma en que las mujeres siempre han pensado en la ‘belleza’ no datan de antes de la década de 1830, cuando se consolidó por primera vez el culto a la domesticidad y se inventó el índice de belleza”. A medida que las mujeres comenzaron a alejarse de sus roles socialmente asignados de amas de casa y máquinas de bebés, se produjo el rechazo de una cultura dominada por hombres.

Wolf plantea la pregunta de si las mujeres occidentales modernas, después de toda la libertad que han logrado en comparación con otras partes del mundo, realmente se sienten libres. Desde el Movimiento de Liberación de las Mujeres durante la década de 1960, las mujeres occidentales lucharon mucho para obtener:

  • Derechos legales y reproductivos
  • El derecho a la educación superior
  • Entrada en oficios y profesiones
  • Cambios radicales en nuestros roles socialmente asignados


Sin embargo, Wolf también advierte que “cuantos más obstáculos legales y materiales han superado las mujeres, más estricta y cruelmente han llegado a pesarnos las imágenes de la belleza femenina”. La presión para conformarnos con el “ideal delgado” es una de las muchas formas en que la cultura actual nos oprime. De hecho, como se menciona en When Women Stop Hating Their Bodies, una de las mujeres más poderosas, influyentes y exitosas de nuestro tiempo, Oprah Winfrey, dijo una vez que perder 67 libras con Optifast fue uno de los logros más importantes de su vida. Estoy segura de que muchxs de nosotrxs nos hemos encontrado con alguien (o incluso nosotrxs mismxs) que ha declarado que prefiere “estar delgadx” a tener éxito, estar sanx, en paz, etc. Así de distorsionados se vuelven nuestros valores y prioridades bajo el condicionamiento de la cultura de la dieta.

Y aunque puedo seguir hablando durante horas sobre las raíces racistas, sexistas y patriarcales de la obsesión por el cuerpo y el sesgo anti-gordura, hoy vamos a empezar a aprender a lidiar con los pensamientos de “me siento gorda” de una manera que empodera y nos afirma. Pero te anímo a consultar recursos como los libros ya mencionados para ayudarte a comenzar a desafiar estos ideales corporales.

“Debido a que vivimos en una sociedad en la que se denigra la gordura, cada vez que una mujer dice ‘me siento gorda’, está diciendo ‘hay algo mal en mí’. Cada vez que una mujer se siente ‘gorda’ {las comillas son mías}, siente odio hacia sí misma y disgusto hacia sí misma. La inquietante verdad es que nuestra cultura fomenta y apoya este tipo de autodenigración en las mujeres”.

Jane H. Hirschmann & Carol H. Munter, When Women Stop Hating Their Bodies

Cómo nuestras emociones negativas se convierten en pensamientos de “me siento gorda”

La ambivalencia que nuestra cultura tiene hacia las mujeres es irrefutable: somos idealizadas y degradadas, protegidas y abusadas, alentadas y censuradas. Y cada década también designa una nueva forma para la figura femenina. Hirschman y Carole explican que estos sentimientos conflictivos y confusos acerca de ser mujer en este mundo se manifiestan como insatisfacción corporal y preocupación por la apariencia física. Y todo se reduce a la grasa. “En nuestra cultura, la grasa ha llegado a representar la carne, lo femenino y lo indeseable”.

Y así se deduce que cuando se vive en una sociedad patriarcal, con fobia a la grasa, la preocupación por el cuerpo es, lamentablemente, un hecho. Nuestro cuerpo se convierte entonces en el contenedor para albergar todos los sentimientos difíciles y dolorosos que tenemos sobre nosotrxs mismxs y nuestras vidas. Por lo tanto, “me siento gorda” se convierte inconscientemente en nuestro patrón de pensamiento cuando queremos dejar de sentirnos como nos sentimos. Dirigir nuestras emociones difíciles, fuertes y negativas hacia nosotrxs mismxs es algo que se convierte en una segunda naturaleza y, lamentablemente, se alienta en nuestra cultura. “Convertimos nuestros cuerpos en metáforas de todos nuestros malos sentimientos, y encontramos confirmación para hacerlo en todas partes”. No importa cuál sea nuestro peso.

Como se explica en el increíble libro Moving Away From Diets, “El odio al cuerpo funciona para crear miedo, ansiedad e insatisfacción corporal crónica. Mantiene a las personas (en su mayoría niñas y mujeres) monitoreando sus cuerpos y tratando continuamente de cambiarlos, pero hace poco para motivarlas o cuidarse a sí mismas”.

“Avanzar hacia la aceptación del tamaño promueve la salud”.

Moving Away From Diets, 2ª edición

Sin embargo, el problema, como continuaremos aprendiendo a lo largo de esta publicación, nunca es sobre el cuerpo. Nos han condicionado a creer que, a menos que nuestros cuerpos se correlacionen con lo que está culturalmente determinado como el cuerpo “correcto”, somos “inútiles”. Y en lugar de atender nuestras necesidades y vivir nuestras propias vidas como mejor nos parezca, todas nuestras energías se han desviado hacia cambiar nuestros cuerpos.

¿Por qué me siento gorda?

Como puedes ver ahora, es demasiado fácil caer en el espiral de los pensamientos “me siento gorda”. Cada vez que te sientas incómoda, o te hagan sentir “menos que”, estos pensamientos comenzarán a conducirte hacia el odio al cuerpo. Sin embargo, siempre es útil tener en cuenta de dónde proviene la raíz: una cultura en la que, a pesar de las representaciones diversas y dinámicas de las mujeres en los medios populares durante los últimos veinte años, la ideología dominante sigue siendo aquella en la que la delgadez se equipara con la belleza, éxito y deseabilidad. Las mujeres delgadas todavía pueden ajustarse a la construcción masculina de la feminidad, ya que sus cuerpos se ajustan simultáneamente a un ideal cultural y cumplen con los estándares populares de belleza.

La lucha de las mujeres en la sociedad occidental para ganar igualdad y respeto a nivel individual ocurre dentro de este contexto: uno en el que las mujeres que no se ajustan a los ideales delgados son marginadas y consideradas “menos que”. Por lo tanto, existe un terreno fértil para el odio al cuerpo.

Y así, la idea de que tu cuerpo es “demasiado grande” o “demasiado” es algo que te han enseñado a pensar y que responde a normas construidas socialmente. Lo que significa que hay buenas noticias y malas noticias. La mala noticia es que ES difícil volver a re-programar los malos pensamientos sobre el cuerpo mientras se vive en una cultura que ejerce una enorme presión para encajarnos en un molde. La buena noticia es que estas creencias son solo eso: arbitrarias, cuestionables y cambiantes. Veamos cómo podemos empezar a lidiar con los malos pensamientos sobre el cuerpo.

Por qué “me siento gorda” SIEMPRE significa “me siento incómoda”

Una de las cosas más importantes que aprendí de mi mentora Tracy Brown, RD, es que cuando alguien dice “Me siento gorda”, lo que realmente quiere decir es: “Me siento incómoda”. Aquí hay una ilustración simple de cómo funciona esto, cuando tomamos en consideración la programación cultural que recibimos:

Me-siento-gorda-y-deprimida

También nos han dicho una y otra vez que “hagamos algo” con estos pensamientos y sentimientos, y por lo tanto nos hacen sentir que el problema son nuestros cuerpos. Entonces, ¿cómo funciona ésto? En lugar de escuchar y sentarnos con nuestros sentimientos incómodos para entender lo que realmente está pasando, tendemos a empujarlos hacia nuestros cuerpos para “deshacernos de ellos”. Al centrarnos en “me siento gorda y fea” o “Uf, mis muslos son enormes”, en lugar de lo que realmente está pasando (problemas personales, financieros, relacionales), nos distraemos de cosas que quizás aún no sepamos cómo manejar.

Veamos un ejemplo. Digamos que nos hemos peleado con un ser querido y de repente empezamos a pensar: “me siento gorda”. ¿Qué acaba de pasar aquí? Cuando no sabemos cómo atender nuestros sentimientos en torno a la pelea que acabamos de tener, es más fácil mover el enfoque a nuestros cuerpos. Y desafortunadamente, atacar nuestros cuerpos es algo que sabemos hacer bien, y sobre qué hacer al respecto.

Y una vez que comienzas a pensar que tu estómago es “demasiado grande”, estás en camino a una gran distracción de tu verdadero problema. Porque ahora todo tu enfoque y energía se centran en comenzar una dieta y hacer una rutina de ejercicios para “deshacerte” de tu estómago. Incluso puede proporcionar una falsa sensación de esperanza, como se sabe que hacen muchas dietas y planes de ejercicio. ¿Pero le sucede al problema original subyacente?

Hacer dieta no funciona. Cuando observamos la evidencia, entre el 80 y el 95 % de las personas que hacen dieta recuperan el peso que perdieron en un período de 1 a 5 años. Lo que significa que no solo nuestro problema original aún está desatendido, sino que ahora también hemos agregado el ciclo de dieta/atracones, más sentimientos de fracaso, y odio corporal adicional a la mezcla. Por lo tanto, continúas alimentando los malos pensamientos sobre el cuerpo en un ciclo sin fin. Como puedes ver, “me siento gorda” nunca se trata del cuerpo, es solo una forma en que hemos aprendido a redirigir nuestros sentimientos dolorosos contra nuestros cuerpos de una manera que se siente familiar y manejable.

Un cuerpo es un cuerpo es un cuerpo… todos somos iguales y todos somos diferentes, todos estamos compuestos de una variedad de formas interesantes.

Jane H. Hirschmann y Carol H. Munter, When Women Stop Hating Their Bodies

Que hacer con tus pensamientos de “me siento gorda”

Trabajar con los malos pensamientos sobre el cuerpo es muy complicado, ya que cada unx de nosotrxs ha tenido su propio condicionamiento, trauma y contextos que han dado forma a la manera en que consideramos nuestros cuerpos. Parte del trabajo para desentrañar estos pensamientos sobre ti mismx puede requerir el apoyo de un terapeuta, ya que es posible que estemos lidiando con problemas muy dolorosos. Aquí hay una gran lista de profesionales alineados con Salud en Todas las Tallas que puedes consultar si necesitas apoyo adicional. Sin embargo, puedes comenzar a dar los primeros pasos para cuestionar y desafiar estos pensamientos y comenzar a cambiar la forma en que ves y tratas tu cuerpo. Vamos a ver.

¿Qué haces cuando te “sientes gorda”?

En primer lugar, cuando notes que empiezas a atacar tu cuerpo, trata tomar un poco de calma. Luego, practica los siguientes pasos, que están diseñados para cortocircuitar la diatriba automática contra tu cuerpo y ayudarte a escuchar lo que realmente está sucediendo:

  • Identifica el pensamiento sin vergüenza ni juicio. Cuando escuchas pensamientos corporales negativos en tu mente sobre el tamaño o la forma de tu cuerpo, está experimentando un estigma de peso internalizado. Es útil identificar cuándo sucede ésto para ayudarte a ser más consciente de ellos. No hay necesidad de sentir vergüenza o juzgarse a unx mismx. Recuerda, esta es una respuesta condicionada. Invita a la curiosidad.
  • Pide disculpas a tu cuerpo. Los malos pensamientos sobre el cuerpo son abusivos. Si es útil, también puedes escribirlos para realizar un seguimiento de ellos. Luego, cuando los leas, pregúntate: ¿le hablarías alguna vez a alguien como me hablo a mí mismx? ¿Qué he hecho yo para merecer este trato de mí mismx? Al reconocer la forma en que inconscientemente te has estado lastimando, haces espacio para más bondad y autocompasión.
  • Nombra la fuente original de estos mensajes y decide por ti mismx cuál es la verdad. Pregúntate: ¿Dónde escuché por primera vez este mensaje? ¿Por qué alguien podría haber dicho o creído esto? ¿Tenían algo que ganar como resultado de que yo creyera este mensaje? ¿Estaba esta persona condicionada a creerlo también? ¿Tenían los mejores deseos para mi cuerpo de corazón?
  • Pregunta “¿quién dice?”, “para qué” y “para quién”. Esto ayuda a desafiar las creencias que impulsan los malos pensamientos y sentimientos corporales. Por ejemplo, si de repente tienes el pensamiento “mis muslos son demasiado grandes”, estás respaldando la creencia cultural de que solo hay un tamaño de muslo “correcto” en el mundo. Al preguntarte: ¿Quién dice que los muslos grandes son malos? ¿Qué es inherentemente malo con los muslos grandes? ¿Para qué son demasiado grandes? ¿Para quién son demasiado grandes? Al continuar haciéndote este tipo de preguntas, es posible que te dés cuenta de qué es lo que realmente te molesta. Pronto, comenzarás a darte cuenta de que los malos pensamientos sobre el cuerpo nunca son realmente sobre tu cuerpo, y que hay algo debajo que necesita tu atención.
  • Aprende a decodificar tus malos pensamientos corporales. Cuanto más aprendas a escuchar los mensajes reales detrás de los pensamientos de “me siento gorda”, es menos probable que continúes atacando tu cuerpo como una forma de lidiar con tu conflicto interno. Una vez más, puede ser útil hacer un seguimiento de los malos pensamientos sobre tu cuerpo a medida que surgen, para investigar lo que realmente te están diciendo. Por ejemplo, puedes notar que te dices a tí misma “estoy demasiada grande”. ¿Qué significa para ti “demasiada grande”? ¿Demasiada? ¿Demasiado de qué? Tal vez, cuando miras de cerca, estos pensamientos pueden estar relacionados con que últimamente has comenzado a afirmar tus límites con más frecuencia. Y es posible que te sientas incómoda o ambivalente al respecto. En una cultura en la que se supone que las mujeres “no deben” hacer ruido, establecer límites o hacerse valer, comenzar a hacer estas cosas puede sentirse “mal”, “incorrecto” o “demasiado”. Como puedes ver, no se trata de tu tamaño sino de sentir cierta incomodidad con tu nueva asertividad, que esta cultura desalienta. Al centrar tu atención en lo que realmente está causando tu malestar, estarás mejor equipada para navegar por cualquier incomodidad que puedas sentir al establecer límites, sin usar tu cuerpo como una válvula de escape.

Si sientes que necesitas la ayuda de un profesional al trabajar con estos pasos, recuerda, siempre es buena idea hacerlo. No necesitas hacer este trabajo solx. Si necesitas un dietista alineada con Salud en Todas las Tallas, siempre puedes programar una llamada de descubrimiento gratuita conmigo aquí mismo.

Como eliminar los pensamientos negativos sobre el cuerpo
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Conclusión

Sé que la liberación del cuerpo requiere mucho más trabajo que leer esta publicación, pero solo aprender a decodificar tus pensamientos de “me siento gorda” puede ayudarte a comenzar a obtener más sabiduría corporal y autocuidado. A medida que aprendas a identificarte con tus preocupaciones reales, podrás amarte y cuidarte mucho más. Y para terminar con una cita de When Women Stop Hating Their Bodies:

Recuerda que cada pensamiento de cuerpo malo que interceptas y descubres es un paso adelante para ti individualmente y también para todas las mujeres.

Jane H. Hirschmann & Carol H. Munter, When Women Stop Hating Their Bodies

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